Reflexiones sobre la lectura - Gerardo Cirianni

Por Liliana García Domínguez - 21 de Junio, 2009, 19:14, Categoría: Fichas

Gerardo es todo un personaje... real.

Lo conocí por uno de esos avatares de la vida profesional, hace unos cuatro años, a partir de mi trabajo en el programa Por Más Lectura en la Ciudad, dependiente de la -entonces- Dirección de Área de Educación Primaria. En ese momento, el profesor Carlos Prado estaba transitando su segundo año de gestión en el área por tercera vez.

Gerardo fue maestro en la Ciudad de Buenos Aires, en uno de los distritos más "marginales", cercano al límite de la ciudad con la provincia, lejos del centro, muy lejos...

Tuve la fortuna de participar en uno de sus talleres y de hacerle una entrevista, además de compartir la fundación de la Asociación Civil Ciudades Lectoras, en Buenos Aires.

El documento que transcribo aquí está tomado del Programa de Lectura de México, país en el que reside actualmente.

La foto está incluida en el sitio de la Subdirección de Bibliotecas Públicas, Chile.

Leer con los maestros

(Propuestas de trabajo para leer y reflexionar sobre la lectura en Institutos de Formación Docente )

Desde hace años se habla con insistencia de la importancia de la lectura y de la formación de los lectores. El tema es tratado cada vez con más frecuencia y en círculos más amplios. Los medios de información escritos y audiovisuales lo han incorporado como una noticia más de interés público. Muchas familias, en especial del medio urbano, lo incorporan como una discusión relacionada con la formación de los niños, aunque las opiniones respecto de qué leer y cómo hacerlo suelen ser muy contradictorias.

La escuela y los maestros no han quedado fuera de este debate. Por el contrario, es en las instituciones educativas y entre los docentes donde el asunto de la formación de lectores y el qué y el cómo hacerlo ha adquirido especial relevancia. En las escuelas el panorama tampoco es claro, especialmente en lo que se refiere a conocimientos y acciones necesarias para lograr el propósito de incorporar de manera frecuente y diversa a la lectura en la vida cotidiana.

La escasas prácticas de lectura verdaderamente significativas llevadas a cabo en la escuela se siguen tratando con sentimientos de culpa o con desconcierto: “No podemos dar lo que no somos” “No contamos con el apoyo del medio” “No quieren leer” “No tenemos una buena asesoría sobre la materia” “Hay problemas más urgentes que comprar libros” “En nuestra comunidad no hay librerías donde conseguir buenos materiales” y así sucesivamente.

Todo lo anterior (mas otras culpas) podrían agregarse a la lista de obstáculos. No es negando las limitaciones sociales, culturales e incluso profesionales en relación con la formación de los maestros como se puede contribuir a comenzar a superarlos.

Para contribuir a formar lectores puede ser muy útil ayudar a ordenar la discusión; proponer algunas prácticas que además de resultar gratas permitan reconocer problemas en relación con el trabajo del lector, y discutir algunos apoyos necesarios para que los maestros cuenten realmente con los recursos materiales y conceptuales para que no trabajen siempre en soledad y en condiciones de desigualdad extrema, entre los esfuerzos que se realizan para incorporar la lectura a la vida cotidiana y las prácticas que la excluyen del quehacer cotidiano.

Los maestros son compañeros de esfuerzos en la tarea de formar lectores. Sin embargo es a ellos a los que en muchas ocasiones se les responsabiliza de las deficiencias lectoras de los niños y los jóvenes, sin considerar que esas deficiencias reflejan carencias sociales y culturales de las comunidades en las que las personas desenvuelven sus vidas y no exclusivamente una consecuencia de errores técnicos o metodológicos. Eso no significa que no sea conveniente revisar qué y cómo se lee en la escuela. Lo que queremos plantear es que el problema tiene distintos componentes y es importante considerarlos a todos.

En suma, leer no es una tarea sencilla pero tampoco imposible y para encararla hay que recorrer un largo camino de reconocimiento de escrituras muy diversas. En ese camino se descubrirán herramientas, intereses, obstáculos personales y sociales.

El planteamiento de este trabajo parte de la idea de la colaboración para el crecimiento del lector de modo que vaya superando poco a poco los temores clásicos del no lector: extensión, vocabulario complejo y desconocimiento temático para ir adentrándose poco a poco en una gimnasia que lo ponga en contacto con problemas hasta entonces desconocidos como el de la construcción de imágenes lectoras que sólo se diversifican y fortalecen con la práctica.

Dicha intervención tiene el propósito de que adultos que ya leen, en este caso docentes, puedan reconocer dificultades que presentan algunos textos y algunas formas de lectura.

Esta percepción deberá poner en marcha tareas de mejoramiento y diversificación de las prácticas de la lectura con el objeto de aumentar los conocimientos acerca de ella y prever acciones que elevan la calidad de su ejercicio en el ámbito escolar.

Inventar o recrear palabras, reunir lo real con lo fantástico, percibir la voz del escritor, las pistas al lector y sus intenciones, identificar estilos o estructuras textuales características, son conceptos muchas veces ajenos a muchos docentes con los que podrían familiarizarse para intervenir más atinadamente en las tareas de selección y consideración de textos diversos para sus alumnos

Todo lector empieza no entendiendo nada; necesita tiempo y continuidad para ir construyendo significados, para ir conquistando marcos de referencia cada día más ricos en este hacer que es la lectura.

El tema no tiene límites. El propósito de este trabajo es iniciar la reflexión, la discusión y la práctica cada vez más frecuente y diversa de la lectura.

Para ordenar la conversación

A continuación presentamos varias decenas de preguntas reunidas en seis bloques que nos parece que pueden despertar interés entre quienes se dedican a la enseñanza. La importancia que se le asigne a cada una dependerá de múltiples motivos, pero son tantos los campos temáticos incluidos en ellas que confiamos en que todos los maestros que las lean se sentirán atraídos por varias de ellas.

1. ¿Qué es leer?

¿Existe una definición acabada de esta acción? ¿Existen formas, propósitos y necesidades socialmente diversas respecto de la lectura? ¿Qué tipo de lecturas interesan más en el entorno donde se desenvuelve cada docente? ¿Qué hace la lectura? ¿Se fortalece algún tipo particular de pensamiento cuando se lee frecuentemente, de muchas maneras y con diferentes propósitos?

2. Las lecturas que me han sido dadas

¿Qué aprendí de la lectura en mi casa durante mi infancia? ¿Qué prácticas de lectura ejercí durante mi educación primaria y secundaria? ¿Cómo se trabaja con relación a la enseñanza y el aprendizaje de la lectura en la escuela normal? ¿Qué estímulos y que obstáculos en relación con la lectura ocurren en mi vida social como adulto? ¿Qué idea tienen de la lectura mis familiares, mis amigos, la gente de mi comunidad con la que me relaciono?

3. La enseñanza de la lectura

¿Enseñar a leer y formar lectores aluden al mismo concepto o existen diferencias entre ambos? ¿A qué le remite el concepto de instrucción alfabética? ¿El problema de la formación de lectores es técnico? ¿Existe una dimensión cultural de la lectura? Se habla de lectura de comprensión ¿Existe para usted alguna forma de lectura que no sea de comprensión?

4. Los niños, los jóvenes y la lectura

¿Se puede separar el concepto de lectura del de lectores? ¿Cómo selecciona el material con el que pretende formar lectores en la escuela donde trabaja? ¿Qué prácticas de lectura son pautadas o normadas por el docente y que prácticas definen los niños y los jóvenes con autonomía? ¿Qué diferencia encuentra entre los conceptos, de dirigir, orientar y propiciar la práctica de la lectura? ¿Qué materiales de lectura recuerda que han tenido éxito entre los niños y los jóvenes y a que lo atribuye? ¿Qué materiales de lectura recuerda que hayan sido rechazados por los niños y los jóvenes y a qué lo atribuye? ¿Con qué material de lectura trabaja con frecuencia? ¿Conoce otros? ¿Por qué no los ha incorporado a las ofertas de lectura?

5. El lenguaje y la lectura

¿Qué analogías y diferencias encuentra entre hablar y leer? ¿El lenguaje escrito asume formas particulares que usted puede reconocer? ¿Es importante hablar para poder leer? ¿Qué tipo de formas de habla se le antojan más significativas para ayudar a formar lectores? ¿Narrar será útil para aprender a leer? ¿Existe un retroceso social también en la práctica de la narración?

6. El uso de los materiales escritos

¿Cuáles son las formas de lectura que usted propone con más frecuencia? ¿Cómo llegó a conocerlas? ¿Está convencido de que son eficaces para formar lectores? ¿En qué material se apoya para llevar adelante esas prácticas? ¿Quién seleccionó ese material? ¿Con qué criterio? ¿Puede usted proponer prácticas distintas de lectura a partir de un mismo material? ¿Considera que un mismo texto puede ser leído de diferentes maneras, esto es interpretado de manera diversa por cada lector? ¿Considera que hay elementos de comprensión objetiva de un texto y elementos de construcción subjetiva del mismo texto? ¿Estos elementos se implican, se condicionan, se determinan?.

Estas preguntas no son un cuestionario que los maestros deban contestar para que un experto evalúe las respuestas.

Como decía en la introducción de este documento, simplemente son preguntas que pretenden ayudar a que un grupo a ordene la discusión, a que intercambie ideas, a que conozca otras experiencias laborales, a que reflexione sobre temas de cultura escrita. Son preguntas que intentan propiciar proyectos que enriquezcan las prácticas de lectura, desde la selección de materiales a la más amplia manera de leerlos.

Contacto: lilianagardom@gmail.com

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